La idea de hacer el camino de Santiago llevaba en mi cabeza desde hace tiempo, pero nunca me lo había tomado en serio,en octubre del año pasado vino mi amigo Albert a Madrid, que volvía del camino, estaba feliz y radiante fue ahí cuando me propuse hacerlo, le prometí que lo haría, y ahí tomé en cierta manera “su relevo”. Gracias Albert! 😉

Fijé la fecha del camino para después del examen de acupuntura como “premio” al esfuerzo de todo un año, era lo único que sabía, que me iría, pero no tenía fijado ni cómo, ni desde dónde ni cuantos días.
Sólo sabía que tenía que recoger mi credencial para poder dormir y que me fueran sellando en los albergues, la recogí en la parroquia de Santiago Apóstol en Madrid, fue un momento muy emocionante: Decidir, poner fecha y sitio de partida. Saldría desde Ponferrada, León, el 21 de Marzo de 2017

Cuando me la dió, el cura me preguntó: Te quedas en misa?  es ahora! y yo le dije: claro, claro que me quedo…y aunque ahora si entiendo por qué, en ese momento no entendí por qué me emocionó y que hizo que estuviera llorando durante toda la misa, de alguna forma ya sabía a lo que me iba a enfrentar y estaba emocionada por la decisión.

21 Marzo Martes: Bla bla car de Madrid a Ponferrada y llegada al albergue de Peregrinos de San Nicolás. El camino realmente empezó cuando me subí en el coche que me llevaría a Ponferrada, contar un resumen de mi vida y escuchar un resumen de otra vida te hace reflexionar sobre la diferencia en las decisiones de tu vida y las de otra persona.

Mochila para dos semanas:

Mochila para el camino de Santiago

-Lo puesto: Leggins, camiseta y zapatillas de deporte
-Leggins para dormir
-1 Vaquero
-3 camisetas multiusos y 2 más gorditas
-3 pares calcetines antiampollas
-Saco de dormir, abrigo plumas y chuvasquero
– Chanclas, toalla, ropa interior, cargador de móvil, tijeras, agujas de acupuntura, apósitos especiales por si me lesionaba, botella para agua, crema para pies cansados,  auriculares, tapones, cargador, móvil e identificación
-1 libro: el Lin Shu, canon de acupuntura del emperador amarilllo. Una libreta pequeña y un boli
-Una riñonera, básica y muy útil.

El albergue estaba lleno de peregrinos que venían de diferentes etapas, yo no quería hablar mucho, estaba  nerviosa porque no sabía si iría preparada, ni física ni mentalmente.

22 Marzo Miércoles Ponferrada-Villafranca del Bierzo. 24 km

Primer totem que vi en Ponferrada

A las 8 de la mañana hay que dejar el albergue, hacía frío y llovía, empecé a andar buscando las señales amarillas, esa etapa eran 23 km, durante la etapa la cabeza no paraba de decirme, andar para qué? para qué andas? que vacaciones son estas andando? ni siquiera estás colaborando con ningún proyecto.. estuvo lloviéndo las 3 primeras horas hasta que en la 4º se puso a nevar, si, a nevar, y yo en leggins y con mis zapatillas asics, tan transpirables que había más agua dentro que fuera y mi mente preguntándome continuamente: en serio vas a seguir?
Es fácil acostumbrarse a buscar y  seguir las flechas amarillas, y prácticamente es imposible perderse, cuando hay duda, si observas el camino aparece una flecha.
Ese día conocí a un peregrino que me enseño una app que te señaliza el camino por el monte, cuantos km quedan y los albergues que hay y decidí bajármela, porque así iba más segura. La app se Llama Buen Camino, creo que para ir sóla es muy recomendable.
Os dejo un video para que os hagáis una idea del caminito…

Dormí en el refugio Ave Fenix, me sentía más integrada, ese día eran todo alemanes en el refugio, seguía lloviendo sin parar y decían que quizás estuviera así toda la semana, en serio? si la semana anterior era temperatura de verano???? si ya era primavera!!!.

23 Marzo Jueves Villafranca del Bierzo-La Faba. 18km

Mi intención  era subir a el O’Cebrerio, pero fue que no, era mi segundo día, mi mente aún me decía que qué estaba haciendo y para qué, no quería hablar con nadie, toda la etapa lloviendo y una subida a un puerto de montaña con mi gran equipo: ni guantes, ni bastones, ni botas ni ropa para lluvia.
A las 5 de la tarde a mi me quedaban aún 7 km para llegar al Ocebreiro, se puso a nevar fuerte y gracias a que había contactado con el novio de una amiga que conocí en Perú pude dormir en un albergue en construcción en la Faba. Las piernas no me respondían ni al frío ni al esfuerzo que tenía que hacer para terminar de subir, sentí una lesión de cuando era pequeña, un dolor en las ingles que no me permitía flexionar las piernas, estaba todo lleno de barro y fango, no paraba de caer nieve y me sentí desesperada, lloré porque no sabía eso como iba a acabar y pensé que me había pasado de hacerme la fuerte, creo que no me he sentido más vulnerable en mi vida. Gracias a que estaba Jose en ese punto intermedio, en la Faba, antes de llegar al Ocebreiro y me alojó esa noche, si no, no sé como habría terminado la película. Esa noche decidí que me pasaba la etapa en autobús, que no merecía la pena seguir subiendo y que no iba preparada.

                                                         

                            

24 Marzo Viernes. La faba – Ocebreiro. 6 km
Esa noche descansé y dormí muchísimo, me levanté con la misma idea de coger un bus  y abandonar por el temporal, salí a tomar el aire, en ese momento apareció Manolo, un peregrino que iba el día anterior y que muy sabiamente se había quedado en Ruitelán, antes de que empeorara el tiempo. Le dije que iba a coger un bus y me dijo que noooooo, que disfrutara del paisaje, que era una maravilla y que subiera ese día sólo hasta el O’Cebreiro, 6 km. No se explicar lo que sentí pero me vi con fuerzas y dije, venga! sigue! no cojas el bus. Así que cogí mi mochila y para el O’Cebreiro, ahí fue la primera vez que estaba feliz, sabía que quizás era una locura pero eran solo 6 km.

                   

                   

                   

Ese día ya no pasé miedo, iba contenta de haber decidido subir, hacía frío pero no llovía ni nevaba, sentía fatiga pero podía moverme.
No sabía dónde estaba el albergue municipal y mirando encontré una fecha en el suelo entre la nieve, cuando estás perdido y ves las flechas es indescriptible la alegría… así que llegué a un precioso albergue nevado lleno de peregrinos, ya algunos iban siendo conocidos y otros totalmente nuevos.

                             

                   

25 Marzo Sabado. O’Cebreiro – Triacastela. 22 km
Mucho fríooooooo pero paisajes impresionantes, a las 8 de la mañana, caminando la mente ya había cambiado de canción aunque seguía sin encontrar mi sitio en el camino, empecé a hablar con peregrinos, cuando paraba y por las noches intentaba relacionarme y conocer un poco sobre las inquietudes de los demás, así empecé a saber que muchos llevaban muchos caminos hechos, que todos coincidían en que quien hace un camino se engancha y vuelve a hacerlo y que es muy gratificante, yo aún no lo entendía…La bajada a Triacastela es casi tan dura como la subida. En Triacastela me quedé en un albergue en la carretera pero yo recomiendo uno que se llama Atrio, comí algo al llegar y al día siguiente desayuné y me encantó, el mejor desayuno del camino

Desayuno en El camino de Santiago, Atrio, Triacastela

26 Marzo Domingo. Triacastela-Sarria. 20 km
Aquí hay dos caminos, uno pasando por Samos y otro por  San Xil, el de Samos es más largo y dicen que más fácil y el de San Xil algo más dificil, Yo elegí el de San Xil, empecé por fin a disfrutar el camino, me pareció la etapa más bonita de todas, el bosque que atravesé era precioso y mágico, el primer día que no me llovía y ya no había nieve, empecé a relacionarme un poco con los demás peregrinos pero seguía caminando sola, sentí que había derrotado al run run de mi mente y que ahora verdaderamente empezaba a disfrutar. En Sarria dormí en el albergue Don Alvaro, estaba bien, hay un salón común con chimenea muy chulo pero no había peregrinos así que no lo encendieron.

                       

27 Marzo Lunes. Sarria-Gonzar. 34 km
La etapa era hasta palas de Rey pero iba realmente bien y fuerte, mi mente ya había dejado de hacer preguntas absurdas y iba disfrutando más de lo que estaba sintiendo, mucho más optimista y menos encerrada en mi misma, cuando llegué a Palas de Rey dije: voy a hacer un poquito más: y hice 8 km más porque no encontré nada abierto antes 🙁  fué bastante duro, de ir bien a no saber si llegaría, para mi ese fue el punto de inflexión del camino, hice 34 km y con el cuerpo tan agotado mi mente cambió de nuevo, empecé a observar la naturaleza, las plantas, la tierra, los animales  y las flores con otra visión, aunque hubo momentos en que he de reconocer que pasé miedo por ir sóla, pero en esta ocasión iba  tan cansada que sentía que nada malo podía pasar. Llegué al albergue, me tumbé un ratito en la cama y en la siguiente hora mis piernas no respondían, intentaba levantarme y nada, nunca había tenido esa sensación tan agotadora y feliz a la vez, en paz

                 

28 Marzo, Martes Gonzar-Palas de Rei. 21 km
Esta etapa también la disfruté mucho, era ya el tercer día que iba feliz por el camino, en mis meditaciones activas caminando le daba vueltas al hecho de que no hubiese encontrado en una semana nadie que viera la vida un poco a mi forma, yo había imaginado el camino como encontrar otros peregrinos y un intercambio de formas de ver la vida y hasta ese momento no había encontrado mi espacio donde expresarme e intercambiar ideas, algo cambió, seguramente cambié yo, dejando atrás el miedo y el “no encuentro nada interesante en el camino” y cambiándolo por ” que tal? cómo va el camino? 🙂 que tengas buena etapa, y sacando esa parte social que hay en mi, no la parte social que he forjado en el trabajo, sino la auténtica, creo que enterré esa parte de mi hace muchos años, y asomó ese día sin yo esperarla. Dormí en Alebergue Zendoira, estaba genial, literas independientes, muy nuevo y cómodo.

                      

29 Marzo, Miércoles. Palas de Rei- Arzua. 29 km
Empecé a conocer más peregrinos y a organizar la etapa contando con alguien más, algo totalmente nuevo para mi, confiar de repente en personas que conoces desde hace un día y que sientes que estás segura con ellos, sentimiento totalmente nuevo para mi en mi registro, caminar sóla y saber que más adelante y más atrás vienen personas que te ayudarán si lo necesitas, saber que aunque vayas sóla estás muy lejos de estar sóla y lo más novedoso: sentir felicidad, creo que es frecuente estar acompañada y sentirte sóla o estar sola y sentirte sóla, o sentirte bien y punto, por eso quizás viajo sóla, pero la sensación de estar sola durante todo el día caminando y sentir que no estaba sola ha sido algo muy sorprendente y gratificante, algo que sabía que existía pero no había nunca experimentado y que le estoy agradecida al camino por enseñármelo. Dormí en Abergue Ultreia, estaba muy bien

                     

30 Marzo. Arzúa-Monte do Gozo 37 km

Esta fue la etapa más larga, en principio era hasta O Pedruzo pero cuando llegué a O Pedruzo me vi con fuerzas de seguir y los demás también iban a seguir así que seguimos hasta el Monte do Gozo, no es ninguna locura, son unos 37 km pero se hace bien. Esta etapa la recuerdo como la etapa de las conversaciones, ya era el último día del camino, fueron 8 horas caminando, estuve mucho tiempo sola pero también fui hablando y disfrutando y pensando en todo lo que me iban contando los demás. Al final las personas con las que más conectas son en las que ves en ellas algo de ti, y cuando cuentan sus historias y sus pensamientos y ves que son como tus historias te quedas pensando: No puede ser verdad!!!!  jejjejeje el aprendizaje es entender como lo gestionan los demás y ver que hay otras formas de solucionar lo mismo que tu solucionaste hace un tiempo o que quizás aún no has solucionado. Ese día tuve tiempo para cantar, para pensar como iba a ser mi vida ahora y para dejar en el camino en forma de piedras todo lo que quería cambiar cuando volviese a mi vida, pensé en todas las personas  que hay en mi vida y que he conocido en estos últimos años viajando y me sentí inmensamente agradecida a la vida por tener tanta gente que me quiere y a la que quiero mucho y por haber tenido estas experiencias  de viajar y conocer tanta gente que desde pequeña había sido mi sueño.
Si haceis esta etapa: PARADA INDISPENSABLE EN RESTAURANTE O’CEADOIRO, en Arca O Pino, para beber algo y tomar un pincho de tortilla, la mejor tortilla que he comido en mi vida.

                

31 Marzo jueves,  Monte do Gozo- Santiago. 5 km
Llegué a Santiago! así sin más, llegué y cuando llegué, lloviendo, allí en la plaza me di cuenta que llegar o no, no era lo importante, que lo importante había sido el camino y todo lo que había tenido que superar, que dejar atrás, que pasar página y que decir: esto se acaba aquí. Cuando llegué vi al grupo de peregrinos que había ido conociendo en el camino, desde el primer día, y te da una alegría especial de volver a verlos, fui a la misa del peregrino  a las 12 y me sentí sencillamente feliz, mi mente hizo un paralelismo entre la vida real y el camino, entre la muerte y llegar a Santiago y entre recordar todo el camino, desde el primer día, sentada en el banco de la iglesia escuchando la misa y eso que dicen que cuando mueres ves pasar toda tu vida en un segundo, pero todo eso llena de una extraña felicidad y con la sensación de “he hecho un buen camino” sin más.

              

Peregrino aventajado en el conocimiento del camino, Manolo, porque ya lo ha hecho 10 veces!! Hay personas que en un momento aparecen para cambiar tus decisiones, y él apareció para que no me rindiera y no cogiera el Bus

 

Y sin más los últimos días disfruté, visité Muxia y Finisterre en coche, acompañada de dos peregrinos alemanes que conocí en el camino. En Santiago dormí en el Hostal Blanco, las literas son fantásticas y la localización muy buena a un precio más que razonable.

      

Así acaba este viaje, feliz, renovada, con mucha más fuerza física y mental, habiendo entendido que todo mi pasado está apoyándome para afrontar los retos inmediatos profesionales que tengo al volver a Madrid,  sabiendo que mi cuerpo dá de sí mucho más de lo que la mente quiere hacerme creer y con una declaración propia de intenciones sobre ser yo misma cada día, sabiendo que los miedos sólo existen en la mente, con mucha más fé en los ancestros y en una energía que nos cuida, nos guía y nos protege cada día y habiéndome sentido más acompañada que nunca aún habiendo caminado sóla el 90% del camino.

Y no imagino un mejor final para el camino, atardecer, Finisterre, con mis amigos alemanes, contando anécdotas y disfrutando de una estrella Galicia