Dejé la casa de los niños y viajé en minibus hacia el Chapare, en Villa Tunari al norte de Bolivia, el siguiente destino era un centro de rehabilitación y custodia de animales salvajes, el viaje me encantó, era un paisaje impresionante, parecía como una película y yo formaba parte de ella, el clima, el paisaje, todo va cambiando conforme te vas introduciendo en la selva y la sensación de estar en una zona tan diferente me entusiasmaba.

     

Después de 3,5 horas de viaje el minibus paró en la carretera al cruzar un puente y me dijo:

– Ahí es!

y yo decía:

-Dónde?

Cruzando la carretera había una casa alargada grande de una planta, con un cantina y una puerta a una oficina, alli era

Llegué, me instalé y me intenté adaptar a la humedad y al cambio

Esa noche dormí sola en una habitación muy grande,pensando en todo lo que había vivido en la casa de los niños, al día siguiente temprano me hacían un tour por el parque, para conocer las especies que habitan allí, conocer algunas areas de trabajo, la historia y el funcionamiento, mi idea inicial era que quería trabajar con monos o con algún felino.

En el Tour le expliqué a la directora lo que hacía, que era veterinaria pero que trabajaba con otro tipo de terapias, que trabajaba con la parte emocional y que me gustaría hacer alguna flor específica de allí o poder ver algún animal con el que pudiera colaborar con mi trabajo.

Al finalizar la reunión me dijeron que mi zona de trabajo iba a ser : AVES.

Aves? yo no se nada de aves! es más, nunca me he acercado mucho a ellas ni me han llamado especialmente la atención! cómo y para qué iba a hacer un voluntariado con aves?

Aunque mi primer impulso era decir: no, no por favor!, cualquier cosa menos aves!!!! acepté con ganas porque cuando decides hacer un voluntariado es para dar tu tiempo al servicio de la entidad que elijas.

Un voluntariado no consiste en hacer lo que tu quieres y si no, no lo haces, para mi consiste en dedicar tu tiempo en algo que te necesitan para un fin que crees que merece la pena, hace meses cuando decidí venir a este proyecto estuve buscando información y vi el gran trabajo que hacen y el respeto que le tienen a los animales, en ese momento quise de inmediato dar parte de mi tiempo y colaborar, así que si me habían asignado aves, pues aves… algo tendría que aprender.

Me sorprendió la cantidad de voluntarios que hay allí y más me sorprendió que todos menos yo, en ese momento, eran de habla inglesa, al día siguiente llegaron Rocio, mi compañera uruguaya y llegó más gente que también hablaban español

Hay muy buen ambiente, la zona de encuentro es la cantina dónde una señora encantadora, Benita, prepara unos sandwiches y unos panqueques riquísimos, allí nos juntamos todos por turnos para comer y en la noche para tomar alguna cerveza, cenar o sólo para hablar

Lo que más me ha gustado y sorprendido gratamente es que los turistas no pueden visitar las áreas dónde están los animales, estos animales están aquí para intentar reintroducirlos en su medio y si no fuera posible se quedan para que tengan la mejor calidad de vida posible, no para ser expuestos a turistas, nunca había estado en un sitio así y me ha gustado muchísimo.

Mi trabajo allí:
En la zona de aves hay 39 Aves de diferentes especies, sobre todo parabas, estas aves están allí porque han sido cedidas por personas que ya no las podían cuidar o han sido rescatadas.

A las 7:30 hay que seleccionar y subir la comida al área, cuando llegas hay que abrir las cortinas, retirar los platos del día anterior, cambiar el agua y prepar el desayuno, las aves, esas grandes desconocidas para mi, me hacían reir cada mañana, cuando abres sus jaulas y empiezan a hablarte y a silvarte como queriéndote agradecer el que vayas y las cuides, te hacen sentir contenta, al principio creía que era casualidad pero conforme te van conociendo te saludan más efusivamente, son muy graciosas, aunque tienes que tener cuidado y estar atento porque a la mínima te pueden dar un picotazo y duele…

Carolina  Una pareja diferente...  Su belleza impacta

Carita de monchito  Aves en sus zonas  Rosa conmiendo Maiz

En el área también hay tortugas, 3 especies diferentes: a ellas también hay que darles de comer y limpiar sus zonas

A las 9:30 está todo terminado y es el momento de abrirles las puerta a las aves grandes para que pasen el día fuera de sus jaulas, ésto me impactó, me encantó y sigo encantada con el aprendizaje y con el manejo que se hace allí, no están extresadas ni irritadas, están tranquilas y a su aire.

Estas aves viven en parejas y en general si la pareja muere no vuelven a tener otra pareja.

Durante el día vas haciendo tareas de mejora del área y a las 16:00 empieza el proceso de llevar cada ave a su jaula ( ofreciéndoles un palo de madera para que suban) y preparación de cena.

  

    

  

  

  

    

 

No puedo decir que se haya despertado un amor en mi incondicional a las aves, ni que en el futuro quiera trabajar con ellas pero si puedo decir que mi concepto sobre ellas ha cambiado radicalmente, conocerlas y compartir tiempo con cada pareja, aprendiendo su manejo aprendiendo que debes hacer y que no debes hacer, que comen, como se comportan con y sin pareja y sobre todo ver que las aves allí son felices, todo el día fuera interactuando entre ellas y con nosotras, ha sido muy interesante.

El motivo para estar en aves era que iba a poder tener “tiempo libre” para poder ver otros animales y trabajar con ellos.

Así cuando terminaba de dar el desayuno la  mayoría de los días he bajado observar y a tratar con kinesiología a diferentes animales, he tratado a monos, coaties, un ocelote, yaguarundis, un zorrito y un jaguar,sobre todo he tratado su parte emocional con flores y con imanes.

Me ha encantado y me he sentido súper bien de hacer este trabajo, cuando estuve en Kenia traté a los animales pero no les podía hacer seguimiento porque eran totalemnte libres, aquí es diferente, el objetivo del tratamiento con flores es que poco a poco ellos vayan cambiando y se adapten mejor a las situaciones que han vivido y que viven actualemente. Lo interesante es que este cambio es observable por las personas que los cuidan

Ha sido la primera vez que trabajaba con algún primate y ha sido muy emocionante.

Lo mas divertido que he hecho ha sido adentrarme en la jungla, cada vez que he ido dentro de la jungla, aún siendo verdaderamente pesado por el terreno y por la humedad, he disfrutado como una niña, la vegetación, los sonidos, los caminos, el color, entrarte sabiendo que podías cruzarte con Balú (el oso que tienen y que sacan a pasear a diario) y que en cualquier momento te puedes cruzar con un grupo de monos libres además de hormigas, arañas y obstáculos que hay que saltar para llegar al destino te hace sentir viva.

    

    

    

  

El último día que fui al mirador no se me olvidará nunca, al llegar allí empezó a llover e iba en aumento así que tuvimos que bajar por toda la jungla diluviando con todos los caminos llenos de agua bajando a la par que nosotras, Totalmente empapada me caía el agua por la cara, por las cejas, por la nariz, apenas veia el camino, porque el camino va completamente lleno de agua. Disfruté muchísimo la bajada, es como jugar cuando era pequeña,  llegar completamente empapada y feliz abajo fue toda una experiencia.

Increibles las vistas  Villa Tunari a punto de caer una gran lluvia   Llegada después de bajar del mirador

He trabajado también con el equipo veterinario explicándoles como trabajo y como actúan las flores y la kinesiología, les he explicado el testaje y como podemos ayudar a los animales a que equilibren su parte emocional, me ha encantado conocerlos y trabajar con ellos y les estoy muy agradecida por todo lo que hemos compartido

Esta experiencia ha sido muy buena y es la primera vez que he entrado en contacto con tantos animales diferentes y salvajes, También buena por ver que hay mucha gente viajando sola y haciendo voluntariados, siempre vemos en las noticias o en facebook personas que maltratan animales o que hacen barbaridades bien por cultura o por que son así, sin embargo nunca escribimos ni enseñamos la cantidad de personas que hay ayudando a los animales desinteresadamente, trabajando duro y luchando porque ellos estén en condiciones dignas.

Sentirte tan cerca de animales tan salvajes y,comprobar a la vez que son tan cercanos con sus emociones es algo muy interesante y diferente, me voy del parque sintiéndome mucho más cercana e involucrada con mi profesión, tanto la de veterinaria como la de kinesiologa.