Sábado 13 de Junio. Finalmente llegué a Villa Mágica, hostal en Cuzco, dónde me quedaba a dormir para hacer las semanas de voluntariado con niños en Aldea Yanapay.

Aldea Yanapay es un proyecto en Cuzco dónde más de 60 niños entre 4 y 14 años y 30 voluntarios de diferentes edades van cada mañana y cada tarde a hacer tareas, tutoría, clase de Arte, informática, juegos y a aprender cosas de la vida que normalmente no enseñan en ninguna escuela, cada tarde se hace un “Círculo de amor y expresión” con los niños y los voluntarios, en total somos más de 80  y en este círculo hablamos de valores como el amor, el respeto, el compañerismo, lo que está bien y lo que está  mal, la empatía, el trabajo… cada tarde un tema diferente dónde todos participamos, escuchamos tanto lo que dicen los niños como los voluntarios y llegamos entre todos a conclusiones sobre el tema que estamos hablando, también cada uno puede contar lo que le preocupa y los demás escuchamos con atención.

Aldea Yanapay

Aldea Yanapay

Se hacen ceremonías típicas de aquí dónde recordamos a los niños los valores de su tradición y reforzamos la cultura peruana.

Para más informacion podeis buscar en facebook Aldea Yanapay 

He de reconocer que el primer día fue todo un cambio y pura adaptación, cuando vi a Marta irse en el taxi no podía parar de llorar, las dudas sobre si ésto era lo que quería hacer o no, si quedarme o volverme, total, ya había visto Machupicchu y visitado los lugares típicos de interés… llevaba 2 semanas en Perú, por qué no volverme? me quedé llorando y con miedo e incertidumbre de si ésto era para mi o me había montado una película que realmente no quería vivir.

Pasé el fin de semana conociendo a la gente y hablando poco en comparación con lo que suelo hablar, paseé sola por el centro de la ciudad y decidí que al menos me daría dos semanas antes de tomar ninguna decisión.

La primera que conocí fue a Cris, no sabíamos si íbamos a coincidir el resto de voluntariado o no pero empezamos a ahcer cosas juntas, a los pocos días llegó Belén y ya estábamos como en familia 🙂

Cristina, Belén y yo celebrando la primera semana Belén, Cristina y yo voluntarias

Lunes 15 Junio, primer día de voluntariado, a las 10 de la mañana una reunión de nuevos voluntarios para conocernos, ahí nos preguntaron que cual era el objetivo del periodo de voluntariado, cada uno iba contando sus objetivos y yo desde que lo preguntó se me vino una frase a la cabeza y no podía parar de repetirla así que decidí en ese momento que ese sería el objetivo de mi estancia en Aldea Yanapay, cuando llegó mi turno dije que mi objetivo iba a ser “cambiar el miedo por amor” y cuando lo dije sentí como emoción y  alivio, me sentía contenta con ese objetivo.

Cambiar el miedo que siempre le he tenido a los niños por amor, siempre he sido muy exigente con los niños que he tratado, quizás porque en parte siempre he sido muy exigente conmigo misma y en ese momento asocié esa exigencia con el miedo que les tengo, hasta el día de hoy nunca me he planteado tener hijos y de repente asocié que era más por miedo que por no tener instinto de maternidad, así que desde ese momento quedaba fijado mi objetivo para mi estancia en Aldea Yanapay

A las 14:40 estábamos todos los voluntarios en la escuela para hacer nuestro trabajo, de repente el Director, Yuri, me informa de que mi responsabilidad esa semana era estar en clase de Arte… mi cara tuvo que ser un poema, yo y el arte nunca nos hemos llevado bien, cuando entré en la clase y llegaron los niños quería desaparecer, por suerte apareció una voluntaria que llevaba más tiempo y le pedí por favor que me cambiase el turno, ella estaba en biblioteca ayudando con las tareas y quiso hacerme el favor, así que estuve los primeros días en biblioteca ayudando a hacer las tareas que tienen los niños cada tarde.

Lo primero que te explican nada más llegar es que son niños que necesitan mucho cariño y amor y que la forma de recibirlos cada tarde es con un gran abrazo… también fue algo que me chocó bastante: cómo iba a abrazar a más de 60 niños que no conocía??? pensé que los propios niños me rechazarían, no sé, no estaba muy acostumbrada a esto, conforme van llegando al saludarte te van dando abrazos llenos de alegría, aún puedo sentir la sensación de “yo creo que esto no es para mi, no se como lo voy a hacer” pero luego solo es cuestión de dejarse  llevar, cuando llevas más de 20 abrazos en un rato casi que te van saliendo solos el resto de la tarde.

Hay de todo pero en general son niños que en sus casas tienen problemas con los padres, sobre todo por el alcohol y por la educación que reciben y sólo te hace falta estar 5 minutos con ellos para darte cuenta que necesitan que los abracen y que los traten con amor y respeto.

Superé el primer día y el segundo se me dió un poco mejor, el miércoles me decidí a ir a clase de arte y por la mañana me preparé la clase, esa tarde les iba a enseñar a hacer pajaritas de papel, recordé lo mucho que me gustaba hacerlas de pequeña y superé la prueba! al día siguiente seguí con la papiroflexia e hicimos un perrito y un gatito 🙂

IMG_5563 - copia  clase de Arte pajaritas de papel en la clase de arteShow del viernes con la familia wawacha

Primera semana voluntariado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estoy segura de que el primer día que fui al círculo no se me va a olvidar en la vida, me encantó, me encantó la ceremonia, las canciones, ver a todos los niños contentos cantando canciones que se saben de memoria y sentirme tan fuera de lugar que no saber ni que cara poner pero es de estas situaciones que vives y te emocionan y sientes que es ahí donde tienes que estar en ese momento, creo que Yuri tiene, aparte de mucha experiencia, un Don para tratar con los niños y a poco que seas un poco observador lo puedes apreciar, es una ceremonia infantil llena de mensajes para adultos, cada cosa que pasa te hace pensar y salir de tu pensamiento habitual, los niños se expresan y los escuchas y para mi fue muy impactante, ahí, en mi primer círculo decidí que claro que me quedaba, quería ver más de esa magia con niños que yo como adulta me había quedado imapactada

Durante esa primera semana estuve pensando en la posibilidad de irme antes de las dos semanas al mismo proyecto pero en otra población de Perú, Aldea Yanapay en Lamay, mucho más apartado de la ciudad, con menos niños, un proyecto que recién estaba comenzando hace un par de meses y que está más orientado a el contacto con la naturaleza, las terapias naturales y la meditación, así que no lo dudé mucho y decidí irme ese fin de semana a Lamay para pasar allí las semanas restantes.

Con los voluntarios que he ido conociendo la verdad que todos y cada uno de ellos me ha aportado algo por no decir mucho, aquí cuando ves a alguien nuevo te acercas, te presentas, le preguntas de dónde es y cúanto tiempo estará y después inevitablemnete si ves oportunidad preguntas que por qué está aquí, esta serie de preguntas es seguro y con diferencia la que más veces he contestado en este tiempo y las que más he formulado.

En el hostal de Cuzco dormimos en dormitorios de 10 personas, 5 literas, y compartimos baño y ducha, el lugar es precioso, cerca del centro y el jardín es como mágico aunque al principio es dificil, llevar tanto tiempo viviendo sola y de repente verte con 9 personas más, cada una con diferentes horarios, las maletas de 10 y todos sin conocernos fue bastante dificil para mi, si eres una persona maniática del orden es una buena prueba a superar, pero en tres días estas adaptada y conseguí verle lado bueno de la experiencia, conoces gente más rápido y te sientes mucho menos sola. También hay opcion de dormir sola en una habitación pero es una opción mucho más cara y para mi no merecía la pena.

jardín desde la hamaca de Villa Mágica

Jardín Villa mágica

Hay de todo, gente que quiere compartir su experiencia y gente que no, inevitablemente con unas personas hablas más que con otras pero todas y cada una de las personas con las que he ido hablando me han enriquecido a algún nivel y he pensado mucho sobre la mayoría,sobre que vidas tan diferentes llevamos y cómo habíamos coincidido todos en el mismo proyecto, hay como dos grupos de personas: unas que vienen en sus vacaciones y otras personas que como yo, han decidido viajar unos meses de su vida por Suramérica, cada una con diferentes motivos pero todos buscando hacer algo más y colaborar.

Ya en la primera semana he podido hacer sesiones de kinesiología, me traje un botiquín básico de flores de Bach,  homeopatía, aceites esenciales y mi manual de acupuntura. Lo usé bastante, tanto que como una amiga viene en Julio le escribí que por favor me trajera más cosas que intuía que iba a necesitar y para reponer todo lo que había gastado, me arrepentí de no haber traido más cosas pero al menos tiene solución.

He aprendido a hacer causa Limeña, me enseñó un compañero del Hostal, Diego, salió riquísima, junto con el ceviche es mi plato favorito de aquí.

Mi primera causa Limeña :)

Causa limeña casera

Valoración de la primera semana: muy contenta, sobre todo de haber superado la prueba de los abrazos y verme que podía abrazar a los niños con total libertad y de manera natural sin poner barreras ni sentirme rara, contenta por la gente que he conocido y por las conversaciones que he tenido y más contenta aún por estar más que convencida de que es el sitio dónde tengo que estar, independientemente de lo que me espere, siento que voy a aprender mucho. 

También estaba decidido, el siguiente sábado me iba al proyecto de Lamay, así que vuelta a recoger todo y a conocerlo todo desde cero otra vez.