Ayer mientras estaba en el súper recibí un mensaje de que Jade, una niña en la casa de los niños de Boliva, había muerto por la mañana con tan solo 13 años.

Allí, en el súper, en un pasillo con mi compra hecha, me vino a la mente y al corazón de manera fulminante tu imagen,  sin poder creer lo  que estaba leyendo e inevitablemente no pude contener mis lágrimas.

Llevaba un par de días en la casa de los niños, recuerdo perfectamente el día que te dieron el alta, yo aún no te conocía y me pidieron si podía tratarte, tu volvías del hospital, te ayudé a tumbarte en la camilla sin hablar ni una palabra, sin fuerza y con la mirada perdida, ausente,  con tantas cosas para tratar que por mi mente pasó que tu enfermedad estaba muy avanzada, que no iba a poder hacer nada, no entendía como sólo podías tener 11 años y la vida te había tratado así, sólo podía pensar que no era justo y que yo no podía hacer nada por ti.

Al cabo de unos días me levanté sintiendo que si estaba allí era para ayudarte en lo que pudiera y no para pensar que era demasiado complejo. No me siento capaz de valorar lo mucho o poco que te ayudé pero me sentí afortunada de que confiaras en mi y que lo intentásemos juntas, afortunada por todas las cosas que me contabas y por las conversaciones que tuvimos cuando empezaste a ir al colegio y yo te acompañaba, me acuerdo muchísimo de ti y este año te recordaba porque he tenido que tomar decisiones y me sentía incapaz de decidir, tengo en la memoria cuando te explicaba por qué había que decidir y la importancia de seguir adelante, tu me preguntabas: por qué tengo que decidir? y yo ,intentando hacer de adulta, te lo explicaba pero en el fondo te entendía perfectamente, yo en tu situación tampoco habría podido decidir.

Fué un regalo para mi poder ver tu evolución, verte salir del estado en el que te conocí y ver que empezabas a tener ilusión y ganas, verte sonreir cantando bajito las canciones de Alvin y las ardillitas y aprender a hacer trenzas sólo porque me dejabas que te peinara. Para mi lo más difícil lo habías conseguido.

Tengo en España parte de una de la esencia que hicimos juntas, esa rosa roja tan bonita que elegiste para ti y que yo utilizo para “cuando el alma no sabe como volver a casa”.

Se que estés dónde estés, estás en paz, siento no haberte vuelto a ver como te dije el día que nos despedimos. Te deseo un feliz tránsito allá donde vayas, y sé que seguro no tienes miedo porque aquí has demostrado ser un alma muy valiente.

Te quiero mucho amiga

La rosa de Jade

La rosa de Jade